Diario de Viaje: Estambul – Los Mercados

Llego el día para los seguidores de los mejores Mercados.

A la mañana temprano arranqué con el Gran Bazaar, más de 4000 negocios de todo tipo, hay de todo para todos los gustos. pashminas, carteras imitación de las que todas queremos tener, alfombras, zapatos, más alfombras, joyas, mucho oro, jabones de oliva, esponjas de mar, esponjas de lino para hacerse peeling, etc. Cafecitos divinos para tomar esos ricos te de manzanas, muy calientes y dulces, que te ofrecen en todos lados. Un cablerio en todas partes, que si los ve un ingeniero en seguridad e higiene se muere de un infarto.

El bazaar es enorme y continua en las calles laterales donde compran la gente del lugar. Los precios no son baratos para el mercado argentino, pero uno siempre se tienta con algo. Obvio me tenté con Pashminas, mi objeto de diseño favorito. Las hay de todos los tipos, de seda, de algodon, de pura pashmina, de diseños súper occidentales como la LV o diseños más típicos de oriente. De lana de encaje de seda, de lo que se te ocurra.

Hay que regatear por deporte, porque a ellos les gusta y porque te dijeron que tenes que regatear, conseguis las cosas un poco más baratas si llevas varias. Yo reconozco que no tengo paciencia para el regateo, alguien que le gusta se la puede pasar bomba.

En el lugar donde compre mis primeras pashminas, me encontre un chico que es diseñador de joyas y tenia unos collares increibles. En varios lugares vi piezas para hacer joyeria y bijou. Vuelvo al punto que alguna vez comenté la globalización le rompio un poco la onda, porque las piezas que me gustaron son muy parecidas a las de Tuareg, en Buenos Aires.  Any way la experiencia valio la pena.

Termine mi visita al gran Bazaar enredada con una familia que vende alfombras y que son parientes de Kalpakian, una cosa llevo a la otra y terminé tomando tecito de manzana frente a un despliegue eterno de alfombras y kilims, a los que estoicamente me resistí 1000 Euros por un kilim, es un número que no estaba dispuesta a gastar. Como no compre nada uno de los hermanos me pregunto por mi estado civil, metí descaradamente, sabía por donde venían los tiros,  y dije que era casada, acto seguido vino proposición de que una mujer como yo tenía que tener otro marido, a lo que dije que era tarde para cambiar de marido, y el seññor miuy suelto de cuerpo me dijo que podía tener «otro» marido. Too much para mi gusto, agarré mis petates y salí en busca del Mercado Egypcio o de las Especies.

Cada vez que preguntaba me daban una explicación diferente pero todos coincidían con una nueva medida en vez de decirme 2 cuadras, la nueva medida es «camine 20 minutos», el problema era que todos me señalaban un lugar diferente. Volvi a las fuentes, compre un mapa, no entendí nada ni a la gente ni en el mapa, Estambul es un laberinto eterno, lleno de recovecos, vueltitas, un desafio para cualquier corredor de autos, todas las calles tienen curvas y  contracurvas, pero como hay mucho transito nadie se mata; otra sería la historia si se pudiesen correr carreras en las calles. El festival Porsche, sería un poroto.

Con mi mapa debajo del brazo llegue a un lugar donde ya había estado, la Plaza de la Mezquita Azul y Santa Sofia, Volvi a Preguntar y un señor amoroso, del lugar, en un muy precario inglés me dijo siga al metrobus 20 minutos  y cuando llegue al puente del Golgota al lado esta el mercado; por primera vez en mi vida acate una instrucción y sin repetir y sin soplar, camine 20 minutos por una callecitas divinas.Pase de nuevo por el Palacio Topkapi, y llegue al lugar indicado, pero no habia mercado, encontre un centro informes turisticos y me dijeron que sigas 300 mts. por una calle y llegue al paraíso del sabor y del color.

Mercado Egypcio o de las Especies.

 

Como su nombre lo indica venden especias, te, dulzuras turcas, increibles las combinaciones de almendras, miel, granadas, chocolates, pistachos comunes y rosas, que son muy ricos. Un mundo de gente otra vez, cuando digo un mundo de gente es literal. Estambul tiene 12.000.000 de personas y seguro que 2 estaban en el mercado, no se puede caminar. El olor a cafe, te y especies es increible. La cantidad de cacharros para cocinar, el sueño de Narda, es interminable. A los costados del mercado venden plantas y algunos puestos verduras y frutas frescas.

Finalmente entre a un puesto donde un chico de 17 años me convido, te del amor, riquísimo, confituras turcas y me vendió de todo: Especies para los amigos, te del amor, te de hibiscus, te de manzana y te de naranja para el resfrio. Podria haberle comprado todo lo que habia, el olor y el sabor de todo jun to con la amabilidad de Aladino, asi dijo que se llamaba convirtieron la salida en una de las mejores experiencias. esta vez no me propusieron matrimonio a mi, sino que me pidieron la mano de mi hija. Intente arreglar el matrimonio de antemano para asegurarme la provision de especies, pero me dijo que primero la tenia que conocer y si le gustaba se casaba. No cerre trato y segui caminando.

 

Me encantó, camine todo el día en los mercados, me llevo un recuerdo fantástico.  Ahora a trabajar se acabo mi fin de semana turístico.

Que lo disfruten!

Pato

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