Invierno, tiempo de chocolates

En la revista Brando, salió un articulo que me pareció un buen análisis de los que tenemos disponible en el mercado chocolatoso Argentino. Les transcribo el artículo y les sumo mis comentarios

 

Los mejores chocolates del mercado

Estos son nuestros elegidos para pasar el invierno -desde el chocolatín más barato del kiosco hasta las mejores trufas de chocolatería paqueta. 

Por Camila Varas
Especial para ConexiónBrando con comentarios de LaBuenaVida

 

Águila Light: Para los que se están cuidando
 
 

Es uno de esos rarísimos casos en que la versión dietética de un producto no pierde ni un poco del sabor original. La única diferencia realmente perceptible entre la versión Light y el chocolate de taza Águila original -ése que le robabas a tu madre cada vez que cocinaba brownies- es el paquete, que, en vez de su clásico color rosa, es marrón claro. También hay una versión con leche que viene en envoltorio celeste, pero tiene un gusto algo más sintético y diferente al clásico Águila de siempre. Por eso, nuestro recomendado es el amargo. Tiene sólo 74 calorías por barrita y nos atrevemos a apostar que, con los ojos vendados, la mayoría no podría distinguirlo de la versión no dietética.

Comentario de LaBuenaVida: Si solo tiene 74 calorías, 1 barrita por dia, es estrictamente necesario incluirlo en los permitidos. Hablo desde el placer y no desde la opinión de un nutricionista, le sumo a esta opción la del Chocolate Aguila Extrafino Ecuador
y mis favoritos, que a veces me resulta dificil encontrar Aguila Capuccino, increible, chocolate  amargo de la mejor calidad, relleno con una crema de café que lo convierte en una combinación super equilibrada.
 

Milka con castañas: Una vaca que se las trae 
 

Siempre existirán los fieles del chocolate con almendras y los raros que defienden lo indefendible: chocolate con pasas de uva. Sin embargo, el elegido entre los chocolates con frutas secas es un invento más reciente que celebramos y consumimos lo suficiente como para mantenerlo en el mercado: el Milka con castañas de cajú acarameladas. Con pedacitos pequeños de castañas mejor distribuidos que en otros chocolates del estilo, se parece un poco al famoso Toblerone (aunque, por suerte, es bastante más barato), gracias a ese toque crocante y dulce que parece bailar en la boca. Además, este integrante de la familia Milka, que nos acompaña desde chicos con sus vacas y envoltorios lilas, viene en diferentes tamaños según la necesidad.

Comentario de LaBuenaVida:

Haciendo trámites a mil por el centro, descubré que Milka inauguró el primer Milka Store de Latinoamérica en la Argentina, un lugar que definen como “mágico”, e ideal para los fanáticos del chocolate.

Este nuevo espacio está ubicado a pocos metros del Obelisco, en la esquina de la avenida Corrientes y Maipú, en pleno corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Nos nos podemos quejar, Buenos Aires sigue los pasos de NY, ahora falta que abran M&M world.

 
M&M’s peanuts (amarillos): El mejor chocolate con maní
 
El chocolate con maní constituye una categoría de golosina en sí misma, un rubro entero en el kiosco. Podríamos decir que es un dulce de culto, con fanáticos incansables; probablemente sea uno de los productos más vendidos, en especial en el cine, ya que, por alguna razón digna de un estudio científico norteamericano, va muy bien con películas de todo género. Los competidores en esta categoría son todos muy respetables, pero nuestros favoritos son los M&M’s de maní, en envase amarillo. Tiene una mejor relación chocolate-maní que las barras (como Shot o Cofler Block, ambos tienen sus defensores) y el chocolate es apenas más amargo y de calidad superior que el de los confites Shot. El paquete tiene el tamaño justo de una porción y la cobertura dulce y colorida le da el toque extra de crocancia que completa la ecuación perfecta -por dentro y por fuera.
 
 
Rocklets Gigantes: Los más novedosos exóticos
 
En el mercado de las golosinas, nunca faltan los inventos estrambóticos, por lo general demasiado rebuscados, poco tentadores y efímeros -lo primero por culpa del marketing y la constante necesidad de algunas empresas de innovar incluso en terrenos donde sería mejor no hacerlo, y lo último gracias a las juiciosas leyes de oferta y demanda. En los últimos años, detectamos pocos inventos exóticos que se hayan mantenido más de una temporada en el mercado, uno de ellos son los Rocklets gigantes/Maxi -una versión más grande y sorprendentemente más rica de los confites de chocolate de industria nacional. No es algo que uno compraría sin alguna recomendación, ya que, como dijimos, parece medio tirado de los pelos: ¿para qué querríamos confites de chocolate del tamaño de canicas? La respuesta es que simplemente funcionan mejor, bastante mejor que su versión original. La cobertura resulta más crocante y sí, se parece un poco a comer canicas, pero vale la pena (o la incomodidad bucal). Las proporciones funcionan mejor y se distingue más la cobertura del relleno, por lo que terminamos disfrutando más de ambos componentes. Probalos y contanos qué opinas.
 
 
Hamlet blanco con galletitas: El más barato

Atrás quedaron los años en los que con 10 pesos te podías comprar el kiosco entero. Ahora todo nos parece carísimo y los chocolates son de las cosas que más subieron. Entre la gran variedad de pretensiosos envoltorios violetas, lilas y dorados, se esconden los chocolates Hamlet -sí, les da vergüenza su propio envase, que revela el afán de la marca por ofrecer el chocolate más accesible del mercado. Dentro de esta línea aparentemente de segunda, se destaca una joyita: el Hamlet blanco con pedacitos de galletita de chocolate. Es la opción barata y curiosamente muy superior a los chocolates con Oreo. Con una relación chocolate-galletita más razonable y un chocolate blanco muy rico, el resultado es altamente satisfactorio. Se trata de una rareza: barato, pero el mejor (como no diría Grundig). Ideal para un momento de antojo con billetera vacía.

Comentario de LaBuenaVida:Tengo que confesar que solo por prejuicio no lo probé, pero mi hija, gran catadora de chocolate, el otro día me dijo que estaba buenisimo! Seguro que es así.  Termino el post y voy a comprar uno para probar.

 
Cabsha: El mejor bombón

A diferencia del Marroc, que también tiene sus seguidores empedernidos a pesar de su característico resabio a aceite hidrogenado, el Cabsha tiene la dosis justa de varios manjares: una delicada cobertura de chocolate amargo, una capa de oblea fina como una hostia, sin el valor teológico, aunque por qué no el sagrado, ya que es un ingrediente clave que actúa como catalizador entre el chocolate y el relleno de dulce leche con un toque de licor. Este clásico no empalaga mientras mata el antojo por la módica suma de 40 calorías -es decir, 3 Cabshas equivalen a un postrecito dietético. Vale la pena mencionar el clásico bombón Jackelin, similar al Cabsha con su chocolate amargo por fuera y dulce de leche por dentro, pero, en este caso, las cantidades de ambos son un poco más generosas y puede resultar empalagoso -tal vez por eso apunte al público femenino con su elegante envoltorio rojo con un corazoncito blanco. La recomendación sería comprar un Cabsha para vos y un Jackelin para esa compañera de trabajo con la que querés «quedar bien.»

Comentario de LaBuenaVida: Totalmente de acuerdo, soy fanática de los Jackelin, me parecen el mejor invento, para mi la dosis justa es 2 unidades. De los dos rescato que han sabido mantener el mismo sabor por años. Cada vez que como un Cabsha siento lo mismo que cuando los probe cuando tenía 6 años, escondida detras de una puerta, porque ese era un chocolate para los más grande, a nosotros nos tocaban los chocolatines Jack. Si hay algo que agradecerle a la familia Fort, son todas las opciones de chocolates que supieron mantener desde  los ’60.

 

Conito Cachafaz: Para los amantes del dulce de leche

Sólo apto para golosos con glucemia baja, fanáticos del dulce de leche y sin temor al empalague. Recomendamos especialmente ponerlo en el freezer un rato antes de comerlo. Sirve de alternativa al alfajor, sin esa masa que, convengamos, a nadie le gusta tanto. Además, el relleno y la cobertura son más ricos y puros que los de la competencia (los otros conitos), no tiene ese gusto a saborizante artificial de licor ni nada que opaque el sabor de la fina cobertura de chocolate amargo y el dulce leche espeso y azucarado, como debe ser.

Comentario de LaBuenaVida: Todas las opciones de la línea Cachafaz son excelentes e imperdibles. Me hace acordar a los alfajores Havana originales. Imperdibles!

 
Biznike: Para nostálgicos.

Hubo intentos de actualizar el concepto con versiones modernas, pero nos quedamos con el clásico, el perfecto, ése que automáticamente nos remite a la más tierna infancia, con su envoltorio azul nevado, su cobertura igualmente nevada y su relleno de galletita con gusto indefinido -podríamos decir que es cruza de Chocolina con Lincoln, pero tampoco sería del todo acertado. Es ese relleno el que lo separa de un chocolate cualquiera, puro, y lo convierte en un híbrido delicioso para una tarde de invierno, cuando hace falta cortar un día largo en la oficina con un pequeño viaje en el tiempo. El Biznike es un pasaje sin escala a los ochentas que proporciona la saciedad necesaria en más de un nivel.

Lindt: Los chocolates de alta gama

Si tenés paladar negro para los chocolates o te gusta elegir el mejor whisky (Etiqueta Azul), sólo tomás café italiano (Nespresso) y, cada tanto, te fumás un habano cubano, apuntá tus cañones al mejor chocolate suizo que tenemos en Argentina: Lindt. Los conocimos en los noventa, cuando cada pariente/amigo/ compañero de trabajo que viajaba pasaba por el Free Shop y compraba una caja de Mini Lindts (la versión surtido Bagley de los chocolates gourmet) para compartir. Muchos siguen con esta tradición, si bien la marca creció e inventó muchas otras genialidades imperdibles y más acordes al Siglo XXI, como ser sus barras de chocolate amargo con «cosas raras» (chile es una de ellas). De estas delicias excéntricas, nuestra preferida es una variedad de chocolate con un toque de sal marina -una cuestión de comer para creer. Para los menos osados, en casi cualquier supermercado (no chino) y algunos kioscos, se pueden conseguir barras de chocolate Lindt ; con un poco de suerte, podrás elegir uno amargo con diferentes graduaciones de cacao 60% a 85% y disfrutarlo como se disfrutan las cosas de calidad: sin culpa. Lindt es de esos chocolates que se deshacen lentamente en la boca, sin jamás pegotearse a los dientes o el paladar, como algunos los chocolates de menor calidad.

Comentario de LaBuenaVida: Tienen mega tienda en el DOT, se pueden elegir minis choco surtidos y armarte tu bolsita al peso. Hay una variante de hojas finas de chocolate, que vienen en caja plateada, que no tienen desperdicio.
Chocolaterías: Para deleitar a una mujer: Vasalissa
Esta chocolatería (relativamente nueva) es ideal para sorprender a una chica: todo viene perfectamente envuelto, como si hubiera sido enviado desde Bélgica para alguna beldad digna de esos afrancesados envoltorios rosas y riquísimos chocolates (hay de todas las formas, sabores y ¡hasta diferentes colores!). Es cara, sí, pero no te preocupes porque se luce y los precios que parecen desorbitados al principio no distan demasiado de los de otras chocolaterías, donde tu inversión pasa desapercibida. Ya que estás, ¿por qué no darte un gusto vos también y probar sus helados? (Realmente valen la pena -recomendamos el chocolate gianduia con avellanas.) También, Vasalissa te da la oportunidad de recorrer Latinoamérica con bombones de Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela. ¡Vivan los hermanos latinoamericanos!
Callao 1940, Recoleta, y sucursales

Más para machos: El Viejo Oso
Si estás harto de lo afrancesado, «cool», palermitano y demás tendencias importadas que han agotado a más de uno, El Viejo Oso es tu chocolatería. Se especializan en las clásicas trufas de menta, cognac, cereza, café y chocolate amargo (entre otras cosas) con excelentes resultados. El lugar, las cajas color sangre y hasta los productos parecen vintage, sin perder la elegancia. Un claro vestigio de otra época, lejos de ser deprimente, es tradicional y varonil, el lugar perfecto para agasajar a un padre (o jefe) goloso. Si Don Draper regalara trufas, probablemente serían de El Viejo Oso.
Montevideo 1594, Recoleta y sucursales en Palermo, Belgrano y Vicente Lopez
Tel. 011-4811-0211

4 comentarios sobre “Invierno, tiempo de chocolates

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